Hace mas de 15 años escuche a un predicador hablar de este tema y muchas de las cosas que habló se quedaron conmigo. Son principios que nunca caducarán y siempre traerán buenos resultados.

  1. Emprende cosas grandes para Dios. Cuando empieces un proyecto primero piensa en como va a dar gloria a Dios y a su obra. El bendecirá la obra de tus manos.
  2. No desperdicies nada. Recuerda estas tres T’s: Tiempo, Talento y Tesoro.
    1. No desperdicies tu tiempo. Organízate. Prepara en tu casa un rincón con mesa o escritorio donde tengas a mano, agendas, calendarios, bolígrafos y siéntate todas las semanas a planificar. Ordenar las finanzas, ordenar los horarios, ordenar las ideas, ordenar las metas. El tiempo que se va nunca regresa!
    2. No desperdicies tu talento. No lo desperdicies. Haz que te produzca. Dios te lo dio, para que lo uses para Él y para ti.
    3. No desperdicies tu tesoro, tu dinero. Separa tus gastos en; Necesidades (básicas), Gustos (pueden cubrir una necesidad básica por elección. Ropa cara, de marca o Marshalls) y Deseos (nos gustaría tener pero no son necesaria para nuestra subsistencia). Y cumple con cada uno después de cumplir con el anterior.
  3. Perfecciónate en lo que es bueno. El peor enemigo de lo mejor es lo bueno. Nosotros mismos hemos limitado la capacidad de lo que podemos hacer. No te conformes, busca siempre la excelencia.
  4. Exige y desea el bien de los demás. Alégrate con la bendición de los demás. Desea la bendición de los demás. Ora por la bendición de los demás. Busca la bendición de los demás. Trabaja por la bendición de los demás. Recibirás tu recompensa.
  5. Nunca olvides la ley de la siembra y la cosecha. Lo que siembres eso cosecharás. Siembra también las tres Ts. Tiempo, Talento y Tesoro. Busca siempre sembrar en tierra fértil. Que esa semilla se pueda reproducir y servir a otros. El rey David decía; “No daré nada que no me cueste”

Si emprender fuera fácil, todo el mundo lo estaría haciendo.