Uno de los propósitos para lo que fuimos creados es, dar gloria a Dios. Mientras no cumplimos con los propósitos para los que fuimos creados no encontraremos la verdadera felicidad. 

La adoración no está basada solamente en las obras. Los actos deben ser consecuencia y una expresión de tener a Cristo habitando dentro de ti. La adoración viene a ser la manifestación en tu vida diaria del amor hacia el que te dio vida. Cuando él habita en ti y le amas entonces la adoración es todo lo que haces por honrarle y agradarle. En esencia la verdadera adoración es una cuestión de la mente y el corazón. Es la respuesta del corazón al conocimiento de la mente que está entendiendo correctamente y valorando correctamente a Dios. Juan 4:23 dice, “Pero viene la hora, y ya llegó, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca que lo adoren tales adoradores.”  La pregunta sería, ¿Cuánto conoces a Dios y cuánto le amas? Toma tiempo para analizar tu respuesta y proponte conocerle más y amarle más.

La adoración no es parte de tu vida, es tu vida. La Biblia dice que lo adoremos continuamente, desde el amanecer hasta que el sol se ponga. En el trabajo, en el hogar, en la prueba, en la cama, en la escuela, etc. Cualquier actividad puede transformarse en un acto de adoración a Dios, cuando lo hacemos para alabarle, glorificarle y complacerle. 1 Corintios 10:31

Te presento a continuación algunas cosas que pueden ayudarte en tu adoración diaria hacia Dios.

Lo primero para Dios.

Al abrir tus ojos en la mañana que tu primer pensamiento y los primeros minutos del día sean dedicados a él. Literalmente entrégale tu día.

Contacto constante.

Durante el día mantén contacto con Dios. Orando en tu mente, cantando himnos, alabándole, recitando la Biblia, escuchando música y/o mensajes de inspiración, meditando en la Palabra, hablando con él, etc. Estas cosas las puedes hacer mientras comes, trabajas, manejas, cocinas, estudias, limpias, etc.

Da gracias.

Agradece todos los días todas las cosas que Dios te regala. La familia, el aire, el sol, la casa, la iglesia, los amigos, la vida, las manos, los pies, la inteligencia, etc.

Lee la Biblia.

Siempre toma un tiempo en tu día para leer la Biblia. Baja una aplicación de la Biblia en tu teléfono y ponle un recordatorio para que diariamente te envíe tu texto. Recuerda que para mejor efecto debes, leerla, estudiarla, meditar en ella y ponerla en práctica.

Sonríe.

Una sonrisa alegra tu vida y la de los demás. Alguien sonriente siempre va a ofrecer una compañía más deseable que alguien que no sonría. Una sonrisa puede ser un testimonio de la persona que habita en ti. Tu sonrisa también genera sonrisa en los demás. Contagia tu alrededor!

Palabras de aliento.

Prepárate para siempre tener una palabra de aliento y ánimo a cualquier persona que se cruce en tu camino. Recuerda que somos cartas abiertas. Alguien puede leer en ti un mensaje de Dios.

Disfruta la creación de Dios.

Camina observando y apreciando la naturaleza; las flores, los pájaros, el cielo, la lluvia, el sol, las abejas, los árboles, el mar, los ríos, etc. Son hermosos y son creación del Divino. Agradécelo, admíralo y alábalo. Salmo 19:1–2

Ama.

No hay mejor manera de adorar a Dios que amando. Ama a tu prójimo como a ti mismo. No importa su color, su origen, su edad, sus preferencias, su estatus social o económico, su manera de hablar o su ignorancia.

Celebra y disfruta las cosas buenas de tu vida.

Cuando conquistas algo que has trabajado o luchado por eso, aprende a celebrarlo y tomo tiempo para disfrutarlo. Celebra tus victorias, tu matrimonio, tus ingresos, la fechas que te trajeron buenas noticias. Por sobre todo celebra al Dios que te lo regaló.

Sé un buen administrador.

No eres dueño de nada sino un administrador de todas las cosas que Dios pone en tus manos. Sé responsable con cada una de ellas. De tu cuerpo, de tus hijos, de tu casa, de tus finanzas, de tu trabajo, de tu educación, etc. En lo poco eres fiel, en lo mucho él te pondrá.

Todas estas cosas no deben ser un esfuerzo tuyo sino consecuencia de tu relación con Dios. La mejor manera de darle adoración a Dios es que tu vida sea reflejo de él. Que sus cualidades se manifiesten a través de ti. Te dejo con esta pregunta, ¿qué refleja tu vida?